miércoles, 18 de diciembre de 2013

Obtener la libertad del yugo humano sólo para ser siervos de nosotros mismos, esclavos de nuestros instintos sensuales, materiales y egoístas, no es libertad. Lograr liberarse de la tutela humana para tener oportunidad de lograr mayores placeres mundanos, no tiene validez como meta. Es simplemente canjear las limitaciones de los otros por las que nos dicta nuestro instinto.
¿Quién le puso sello de aprobación a todas las estupideces y banalidades en las que vivimos?
Con el tiempo comprendí que en la actualidad existen dos tipos de judíos , los que son fans de Adam Sandler, y los que aman a Woody Allen. B''H me encuentro en el segundo grupo.